22
Cuando la canción terminó, me levanté de la cama y tomé mi celular, las llaves y algo de plata. Quería salir y conocer un poco más Londres, y ver si encontraba algo que fuera útil para mi plan.
Salí del edificio y comencé a caminar hacia una de las avenidas principales. Había mucha gente allí y eso no me gustó, así que seguí caminando hasta encontrar una calle paralela que estaba llena de negocios de todo tipo. Me interné en ella, mirando cada cosa detenidamente.
Luego de caminar un rato mirando vidrieras, entré a una cafetería donde, por lo que pude ver, se juntaban muchos adolescentes. El lugar estaba lleno de chicos y chicas de entre 14 y 18 años aproximadamente, tomando algo, charlando y riendo. Por un momento me sentí sola y deseé que las chicas estuvieran conmigo. Pero era sólo por unos días, volvería a verlas muy pronto.
Me pedí un capuchino para llevar, y volví a mi recorrido. Mientras miraba un hermoso vestido que se lucía en la vidriera de un local de ropa, mi celular vibró en mi bolsillo.
Miré la pantalla para ver quién era, y el nombre de Emma apareció en ella. Atendí, con una sonrisa. Estaba dispuesta a contarle todo mi plan, definitivamente necesitaba su ayuda.
-¿Hola? -pregunté.
-¿Sam? Lamento llamarte, pero realmente necesito hablar con vos -dijo, con la voz quebrada. Inmediatamente, me preocupé mucho. ¿Qué estaba pasando?
-¿Qué sucede? -pregunté, muy preocupada, mientras me alejaba de la vidriera y me sentaba en un banco que se encontraba a unos metros de allí.
-Yo... yo... -tartamudeó, y no pudo hablar más, porque rompió en llanto.
-Emma, me estás preocupando. Tranquilizate, respirá, y tratá de decirme qué te pasa.
Escuché su respiración entrecortada, y luego volvió a hablar.
-Harry y Cher... se besaron -dijo, antes de volver a llorar.
-¿¡Qué!? -pregunté, muy sorprendida.
Me voy un día, y esto es lo que pasa. Necesitaba estar ahí para contener a Emma y a Cher, también. Seguramente ella también estaría mal, no creo que le agrade que Emma esté así por algo que ella hizo.
-Sí... -dijo Emma, cuando logró calmarse un poco- Hoy fuimos a la playa, y cuando todos estábamos en el mar, Cher salió un segundo para buscar algo en su bolso. Harry la siguió y, después de decirle un par de palabras que no pude escuchar por la distancia, la besó sin que ella pudiera reaccionar. Fue horrible, Sam. Realmente te necesitaba ahí conmigo. Yo sé que no es la culpa de Cher, pero... no puedo ni siquiera mirarla, estoy muy confundida y enojada.
-¿Y qué pasó después? ¿Qué hiciste? -pregunté.
-Nada... -respondió, con la voz temblorosa- Me hice la tonta, y miré para otro lado, no quería ser muy obvia.
-¿Y Cher?
Quizá mi cuestionario era muy pesado, pero la verdad era que no sabía qué decirle a Emma.
-No sé qué hizo. Lo único que sé es que un par de minutos después, ambos volvieron a donde estábamos todos y actuaron como si nada hubiese pasado.
-Ay, Em, lo siento mucho. Pero... tenés que pensar que Cher no es la culpable. Y pensá que para ella es muy difícil también todo esto. A ella le gusta Harry, pero también te quiere a vos, que sos la amiga, y no quiere verte mal. Está pasando por una situación tan complicada como la tuya. Y Harry no debería haberla besado. No debe meterse entre amigas, está muy mal. Pero vos tenés que tranquilizarte, Harry no es el único chico en el mundo. Sos hermosa y vas a encontrar a alguien que te quiera como te lo merecés. Me encantaría estar con vos y abrazarte, no sé para qué vine a Londres.
-No, no. Vos fuiste a Londres para acompañar a tu papá y me parece perfecto. El problema es mío que te llamo y te molesto.
-¡Nunca me molestarías! -exclamé- Sos mi amiga y estoy para ayudarte, aunque esté en Londres, en casa, o en la otra punta del mundo, siempre podés contar conmigo.
-Sos la mejor, ¿sabías? -preguntó Emma, y yo reí-. Y creo que, aunque me duela, si ellos se quieren, no puedo meterme en su relación. Más aún cuando Cher es mi amiga, y sus sentimientos están en juego... Creo que hablaré con ella, para decirle que no me molesta que esté con Harry.
-Es una decisión muy madura, Em. Me parece perfecto.
-Bueno, pero ya hablamos mucho de mí. Contame cómo te está yendo en Londres.
-Bien, pero, de hecho, necesito hablar con vos... Tengo un plan, y quiero que me ayudes.
-Mmm... creo que esto me va a gustar -dijo, y rió-. ¿Ves? Por tu culpa, parezco bipolar. Hace dos segundos, estaba llorando, y ahora me hacés reir, ¡te odio!
Reí y le conté a Emma mi plan. Ella me escuchó atentamente y luego agregó:
-¡Me encanta! Es fantástico. Y a Niall le va a encantar, estoy segura de que te va a perdonar después de eso.
-Eso espero... -suspiré.
-Sam, me tengo que ir, mamá me está llamando, no sé qué quiere que haga. Gracias por escucharme, y pasala bien en Londres, yo me voy a encargar de organizar todo para 'tu plan'.
Reí.
-Está bien. Gracias, Em. Un beso.
-Otro -dijo, y colgó el teléfono.
Guardé mi celular en mi bolsillo y me quedé sentada en el banco, sonriendo como una idiota. Por fin, mi plan estaba definitivamente en marcha.
Miré hacia la vidriera en la que se encontraba el hermoso vestido que había visto antes, y vi el precio: 75 libras. Me fijé en la plata que traía en el bolsillo y, gracias a Dios, era suficiente. Tiré el vaso del capuchino ya vacío en un cesto de basura cercano, y entré rápidamente al negocio. Necesitaba ese vestido.
-¿Querés que pidamos una pizza? -me preguntó papá, unas horas más tarde, cuando ambos estábamos en el departamento.
-Está bien para mí. Con extra queso, por favor.
Papá rió.
-Enseguida la pido.
Salió de mi habitación y cerró la puerta. Yo tomé una toalla y me dirigí al baño para tomar una ducha.
Cuando terminé de ducharme, papá me esperaba en la cocina con la mesa preparada y una pizza gigante con extra queso en ella. Me senté enfrente de él en la mesa, y comenzamos a comer.
-Y... ¿Qué hiciste hoy cuando yo me fui? -preguntó papá, cuando ya habíamos terminado de comer, pero aún estábamos sentados en la mesa.
-Fui a dar una vuelta, a conocer la ciudad. Tomé un capuchino y me compré un vestido -dije, sonriente.
-¿Y ese vestido es para alguna ocasión en especial? -preguntó papá.
-En realidad... sí -confesé tímidamente.
-¿Y se puede saber para qué?
Ok, creo que llegó el momento de contarle todo a papá.
Y así lo hice, le conté todo lo que había pasado con Nick (por cierto, quiso ir a buscarlo para extrangularlo cuando le conté que me había engañado, pero logré que mantuviese la calma), y con Niall.
Cuando terminé de hablar, papá me miró directamente a los ojos, con una sonrisa un tanto melancólica.
-¿Qué te pasa? -pregunté, sorprendida.
-No puedo creer que esté hablando de... chicos con vos, Sam. Creciste tan rápido...
Ok, este sí que era un momento incómodo. Mi papá me miraba de forma melancólica, y yo no sabía qué hacer. De repente, se levantó de su asiento y se acercó a mí para envolverme en un abrazo.
Cuando nos separamos, me dijo:
-Y si ese chico, Niall, te llega a lastimar, no dudes en que iré a buscarlo para darle su merecido.
Reí.
-No te preocupes, pá. Yo sé que él no me va a lastimar. Es más, yo fui la idiota que lo lastimé. Pero espero que pueda arreglar eso pronto...
Seguimos hablando por un rato más, hasta que el sueño nos venció y decidimos irnos a acostar.
No me fue nada fácil dormirme, era la primera noche que pasaba en este departamento, y en la oscuridad no todo se veía tan lindo como iluminado. Así que me puse mis auriculares, cerré los ojos y comencé a imaginarme cómo sería el día en el que mi plan se lleve a cabo.
Más tarde me dormí, con una sonrisa en la cara.











